La Dra. Silvia Muro, profesora ICREA y líder de grupo “Terapias dirigidas y nanodispositivos” en el Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC) dio una charla el pasado 25 de abril en el centro cívico Josep M. Trias i Peitx. La charla estuvo organizada conjuntamente con la “Associació Catalana per al Parkinson” para dar visibilidad a la segunda edición del programa “IBEC Faster Future ¡Vamos a por el Parkinson!”.

En este encuentro, Silvia Muro habló sobre la dificultad de acceso de los medicamentos al cerebro y de cómo la investigación que está llevando a cabo en el IBEC le ha permitido identificar un nuevo mecanismo de transporte que consigue atravesar la barrera hematoencefálica, permitiendo el paso de fármacos al cerebro. Este descubrimiento abriría una vía para tratar el Parkinson utilizando algunos fármacos ya existentes y abre una nueva ventana de posibilidades para tratar esta enfermedad.

La barrera hematoencefálica es un sistema de células que mantiene al cerebro protegido ante las sustancias nocivas. Esta barrera, que actúa como agente protector, también supone un impedimento para que lleguen al cerebro la mayoría de los fármacos, dificultando el tratamiento de las afecciones neurológicas como el Parkinson.

Para poder tratar esta y otras enfermedades que afectan al cerebro, es necesario diseñar agentes terapéuticos que sean capaces de atravesar la barrera hematoencefálica. “Nos hace falta un anticuerpo universal que abra la cerradura de esa barrera de todos los animales de experimentación y así poder realizar ensayos clínicos en humanos”, explicó la Dra. Silvia Muro.

El Párkinson es una patología neurodegenerativa que afecta a más de 8 millones de pacientes en todo el mundo. Esta enfermedad afecta al sistema nervioso central, provocando síntomas como trastornos en el equilibrio y al caminar, temblores y rigidez muscular. Actualmente se desconocen las causas de la enfermedad de Parkinson y, por lo tanto, también se desconocen los mecanismos exactos para prevenirla. Lo que sí es sabido es que los lisosomas, unos orgánulos situados en el interior de las células que son los encargados de degradar material tanto interno como externo a la célula, no funcionan correctamente. “Los lisosomas son como un cubo de basura, eliminan partículas tóxicas, grasas… y al no funcionar correctamente, no desempeñan su función y se acumulan estas sustancias” explicó la Dra. Silvia Muro.

La investigadora también explicó que existen fármacos que se emplean para tratar otras enfermedades, como por ejemplo la enfermedad de Gaucher, que podrían ser eficaces para tratar el Parkinson “estos fármacos no consiguen llegar al cerebro y, por tanto, no pueden ser probados para tratar esta patología”. Con el proyecto IBEC Faster Future dedicado al Párkinson se abre una línea de investigación para tratar de encontrar una puerta de entrada al cerebro y de esta manera, poder liberar fármacos.